El duelo es
una experiencia personal. Como seres humanos, somos únicos, por lo tanto,
nuestro duelo es único. Aunque creemos que sabemos lo que la otra persona
siente, no es así. El duelo es muy subjetivo y sólo podemos entender o
empatizar con la otra persona, pero no podemos realmente saber lo que ésta
siente.
¿Qué sucede
cuando el doliente es un ser querido y
está sufriendo la pérdida de un ser querido? ¿Qué puedes decir? ¿Qué
puedes hacer para hacerle sentir mejor?
Cuando enfrentamos
nuestra pérdida y duelo, sabemos qué nos ayuda o qué hacer para procesarlo. En
el caso de otra persona… podemos decirle lo que nos ha ayudado a nosotros y lo
que pensamos puede ayudarles a ellos pero no podemos hacerlo por ellos. Tienen
que vivir su propio proceso…y es entonces que tu dolor se vuelve inmenso. Se convierte en algo muy grande al sentir la
impotencia de no poder quitarle el dolor a tu ser querido; se convierte en algo
tremendamente pesado pues agregas su dolor al tuyo propio; se vuelve impaciente porque deseas tener el
poder de remover el dolor del corazón de
tu ser amado; y se convierte en humildad
cuando te das cuenta que no tienes el poder de hacerlo desaparecer.
Sólo te
resta estar presente con amor, compasión, empatía, paciencia, y esperanza.
En
realidad, es muy difícil poner en palabras el dolor que uno siente cuando la
persona que amamos está sufriendo… me rompe el corazón y siento el dolor hasta
la médula de mis huesos…me envuelve este gran deseo de eliminarle cualquier rastro de dolor, cualquier lágrima que le brote…cualquier
deseo…pero sé que no puedo…y me quedo quieta… testigo de su duelo…permitiendo
que salga este dolor tan inmenso…y que sea expresado, compartido, y volcado en
mí…para entonces poder recibirlo en mis manos y mi corazón.
Como he dicho antes, el duelo es único y muy
personal. Éste tiene que expresarse
porque, si no, puede destruirnos el alma. El hecho de que me he especializado
en el duelo y las pérdidas no implica que no siento dolor. Lo hago…con todo mi
corazón. No tengo miedo de ir a ese lugar tan oscuro porque es ahí donde puedo
ver la luz otra vez. Es en mi dolor más grande donde puedo descubrir mi mayor
gozo:
No tengo
miedo a sentir amor…por lo tanto…no tengo miedo a sentir dolor.
Al
transformar tu pérdida, transformas tu vida.
Ligia M.
Houben, MA, CGC, CPC
Consejera
Certificada de Duelo-Coach en Transiciones de Vida
No comments:
Post a Comment